Por una Torrelavega manifiestamente mejorable |
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Después de una legislatura en blanco en hechos y propuestas con ambición para el futuro, la ruptura de la coalición gobernante
es otra mala noticia.
La nueva crisis ha surgido por un tema menor sobre el urbanismo, cuando PP y PRC han hecho un gran negocio recalificador a favor de Banesto. |
La
segunda ciudad de Cantabria ofrece una mala noticia estos días con la crisis y práctica ruptura de la coalición de gobierno. No
es precisamente un ejemplo a seguir lo que está sucediendo en Torrelavega porque esta crisis -a tan solo medio año de las
elecciones municipales- viene a confirmar que la experiencia de gobierno torrelaveguense iniciada en la legislatura de 1999 tiene
un balance más bien triste y escaso en hechos: no se han iniciado proyectos de futuro y ambición para la ciudad; solo algunos
problemas domésticos han tenido algún avance ya que en algo había que gastar los dineros públicos; hemos visto cómo un gobierno
local sintonizado políticamente con el de la Comunidad Autónoma ha permitido que se maltrataran intereses torrelaveguenses dejando
a la ciudad descalificada en sus ambiciones de ciudad industrial, negando el prometido Parque Tecnológico o, no declarando de
interés regional el polígono industrial. Frente a esta dura realidad, nuestros gobernantes han sido eficaces en solucionar
los problemas para los poderosos, como el caso de la recalificación de terrenos de Sniace con un gran beneficiario, Banesto
y es, precisamente, el urbanismo detrás del que se mueven las escenas más oscuras y corrompidas de la política lo que ha
provocado la ruptura en el equipo de gobierno.
Creo que conviene hacer un repaso a lo que viene aconteciendo en Torrelavega en los tres años y medio de legislatura, que resumiría en los siguientes: 1.- El alcalde fue nombrado gracias a un pacto político suscrito en Santander. Hay que recordar que, en efecto, el actual alcalde de la ciudad es el líder de la tercera fuerza política a nivel local y su acceso a la alcaldía no lo fue en función de los votos populares de los torrelaveguenses sino de un pacto político de reparto de poder suscrito en Santander por los partidos PP y PRC. A pesar de este aspecto negativo de que el alcalde de la ciudad sea el resultado de unos pactos políticos ajenos a Torrelavega, el cambio anticipaba una forma de refrescar la acción de gobierno, recibiéndose con cierta ilusión; perspectivas que, sin embargo, se han visto defraudadas porque llevamos casi una legislatura perdida y, sobre todo, sin que existan proyectos ambiciosos para llevar a cabo en la próxima, al no definirse ni ponerse sobre la mesa. 2.- Se ha optado por lo efímero; se ha abandonado lo trascendente y de futuro para la ciudad. Gastar dinero en lo efímero es fácil, solo hay que tenerlo; hacer fiestas no es un problema, hay empresas especializadas que gestionan las mejores fiestas y solo hay que disponer de dineros; mejorar algunas calles, poner unas luces o colocar una estatua (Cervantes precisamente en la avenida Menéndez y Pelayo y en el lugar que se levantó el monumento perdido y nunca hallado del promotor de la primera traida de aguas que, además, costearon los torrelaveguenses peseta a peseta) es cosa de los servicios municipales que hacen el proyecto, se lleva a pleno y con financiación se ejecuta. No es problema. Ahora bien, ¿qué se ha hecho sobre lo que de verdad precisa Torrelavega para impulsar un modelo de ciudad ¿. ¿Qué ambición de futuro se ha puesto sobre la mesa?. La barrera ferroviaria sigue dividiendo la ciudad; el parque tecnológico prometido por dirigentes del PP y PRC se ha llevado a otra parte; el decrecimiento industrial sigue avanzando y no se ha potenciado con fuerza el perfil comercial de la ciudad, abandonado, por ejemplo, el proyecto de recubrimiento de algunas calles del centro, al estilo de los boulevares parisinos. En consecuencia, en todo aquello que exige discurrir y arriesgar, el balance es muy pobre. Mejor, no existe para pesar de la ciudad . 3.- La recalificación de terrenos de Sniace para Banesto. ¿Cuál es el beneficio para la ciudad y los trabajadores de la empresa?. Tanto el alcalde como el hasta ahora concejal de urbanismo movieron sus voluntades y urgencias para la recalificación de los terrenos de Sniace, de lo que se ha favorecido el patrimonio de Banesto, gracias a la aprobación final de Sieso-Revilla. No existe fin social en esa recalificación mientras los trabajadores realicen sus funciones en condiciones de los años cincuenta, con riesgos más que evidentes para la salud, unos sueldos muy bajos y una empresa, en general, cuya estética exterior está por los suelos y perjudica a Torrelavega como estampa que todos los días observan cuantos circulan por la autovía. No entiendo como algunas de estas cuestiones -sobre todo las referidas a las condiciones del trabajo- no hayan pesado a la hora de exigir a la empresa algunos compromisos sociales de futuro en favor de los trabajadores y sus familias. 4.- Parque Tecnológico y polígono industrial. He escuchado al señor alcalde referirse al concejal de urbanismo y a su cese por crear alarma social con unas declaraciones. Creo que esta declaración es desproporcionada. Es infinitamente más grave y alarmante para el futuro de la ciudad, la dejación del equipo de gobierno municipal sobre dos cuestiones que afectan gravemente a Torrelavega; por un lado, la pérdida de un parque tecnológico que no solo representaba unos miles de millones de inversión sino como apuesta industrial para el siglo XXI o la negativa del Gobierno a declarar el polígono industrial de interés regional. Y ambos hechos lamentables para el futuro torrelaveguense han sido minimizados por la alcaldía y el equipo de gobierno municipal, quizás para disimular un fracaso en la gestión. Esto si que es grave porque desde la atonía municipal no hay vuelco posible; sin embargo, las declaraciones que pudo hacer el concejal de Urbanismo eran perfectamente matizables de inmediato. Podíamos hacer una referencia muy puntual de muchos asuntos sin resolver y otros muchos sin afrontar. Pero concluimos afirmando que se puede aceptar una crisis política justificada en razones serias y convincentes, incluso por la distinta óptica de ver los problemas, las soluciones y defender un determinado modelo de ciudad; sin embargo, estamos ante un conflicto de intereses que nada tiene que ver con los intereses generales de los ciudadanos. |
ALERTA 16 de Noviembre de 2002 © José Ramón SAIZ www.joseramonsaiz.com |
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