Sniace: Por una nueva ética y estética de la empresa

 

Don Blas Mezquita, como primer directivo, no puede hacer lo que le viene en gana y debe exigírsele - por los apoyos que la empresa recibe de la sociedad- que respete los derechos de los vecinos de Suances y de Ganzo-Duález.

El deber cívico aconseja acudir mañana a la manifestación para que se puedan sentar las bases de la recuperación ambiental de una ría impresionante en belleza, que puede ser fuente de riqueza para la comarca de Torrelavega.

        Asistimos de nuevo y desde hace días a una polémica surgida en torno al estilo independiente que el alcalde de Suances, José Ignacio Coterillo, impregna su gestión al frente de un Ayuntamiento que viene sufriendo desde hace décadas una alta degradación de su medio ambiente en torno a la Ría de San Martín y que con el paso de los años sus ciudadanos observan y lamentan que las autoridades competentes no hagan nada y, además, se posicionen a favor de intereses de los que contaminan. Una confrontación en la que las posturas son bien conocidas: el alcalde de Suances tiene unas obligaciones con su vecindario y la mejora del medio ambiente en una villa veraniega de primer orden y, por supuesto, si entendemos la figura de un alcalde como primer defensor de los intereses municipales, las acciones de Coterillo justificadas en reiteradas promesas incumplidas, no sólo no se respetan democráticamente sino que se intenta descalificarlas y, al tiempo, intentar su desprestigio ante cierta opinión pública –que no la de Suances-; por su parte el titular de Medio Ambiente, Sr. Gil Diaz,  mantiene su tesis cerrada de defender a Sniace por encima de la competencia de su responsabilidad pública,  empresa a la que nadie, por cierto, quiere agredir y perjudicar aunque tengamos que decir basta ya a esa imposición del pensamiento único que quieren instalarnos de que todo vale, incluso poner en riesgo el derecho a la salud de las personas.

        Viviendo en Torrelavega y teniendo un compromiso permanente con la recuperación de Sniace, en otros momentos no he compartido algunas de las declaraciones del alcalde Coterillo; sin embargo, con el paso del tiempo y determinadas actuaciones (no de Sniace como empresa sino de su gestor don Blas Mezquita), es necesario exigir comportamientos responsables y respetuosos que el principal directivo de Sniace debe a la sociedad de Cantabria y que no pueden permitirse, con reiteración, el lujo de ejercer la prepotencia que demuestra al pasar de los problemas y de las demandas ciudadanas, actitudes que pudieran afectar a  la cohesión social de la que Sniace se viene favoreciendo para lograr su salvación como empresa. En este sentido, me considero capacitado moralmente para expresar estas exigencias públicas, sobre todo porque en el Parlamento en la legislatura 1995-99 llevé adelante el peso de una iniciativa parlamentaria que rodeada de un gran consenso permitió levantar cabeza a la empresa cuando prácticamente estaba finiquitada; por otra parte, en una institución de crédito he apoyado con otras voluntades una apuesta arriesgada. Por tanto, tengo las alforjas bien nutridas de apoyos a Sniace para reclamar seriamente del Sr. Mezquita un cambio de actitudes y un respeto para quienes en nombre de ciudadanos se dirigen a él para expresar problemas y preocupaciones. Me estoy refiriendo, por supuesto,  a los vecinos de Ganzo-Duález a quienes el máximo responsable de Sniace parece ignorar, a pesar de la preocupación de estos pueblos y sus ciudadanos por los efectos de las redes de alta tensión y la instalación de otra nueva planta de cogeneración y, a los ciudadanos de Suances con sus constantes demandas de recuperación de la Ría de San Martín.

       Estas demandas representan una exigencia ética que planteamos al Sr. Mezquita que pasa, en principio, por escuchar a los ciudadanos de Cantabria que representados por las instituciones le hemos dado la oportunidad de gestionar la empresa, facilitándole herramientas financieras e institucionales para cumplir eficazmente sus tareas de principal directivo. No es posible, desde mi punto de vista, estar en sintonía con futuras peticiones del Sr. Mezquita si previamente no respeta a nuestros ciudadanos -y respetarles exige que les atienda-, sea sensible a sus demandas y que se acaben las promesas incumplidas. Tiene que presentar con transparencia absoluta el nuevo proyecto de cogeneración y se deben estudiar los efectos que puede tener para la población próxima, siendo el primer obligado en tomar decisiones previsoras para que no ocurra lo que ya sucedió con otras complicidades: el soterramiento de las líneas de alta tensión en el interior de la empresa y, sin embargo, no hacerlo con las que atraviesan estas dos poblaciones torrelaveguenses afectando a la salud y a la seguridad de las familias. El comportamiento ético que debemos exigir al primer directivo de una empresa apoyada públicamente de forma extraordinaria y que funciona gracias a la cohesión social de los ciudadanos en torno a lo que significó y todavía significa Sniace, pasa, insistimos, por un respeto profundo a quienes representando a ciudadanos cántabros reclaman legítimamente sus derechos a una salud integral y a un medio ambiente digno.

Otro talante, por tanto, exigimos a don Blas Mezquita a quién las instituciones y autoridades que le apoyan  le deben corregir algunos comportamientos de hacer "oídos sordos" a demandas justas. Entendemos  -salvo complicidad por medio y, entonces tendríamos que preguntarnos por qué y a cambio de qué-, las autoridades competentes no pueden, por más tiempo, permitir que los retrasos de la empresa se sucedan en cuanto a los plazos marcados e incumplidos hasta la fecha de poner en marcha las medidas que anulen los vertidos al río Besaya. Y a esa exigencia de ética circunscrita a los valores que no se respetan, hay que añadir la necesidad de que, además, se impulse una estética para Sniace. No  es alentador que cale entre los ciudadanos la cita que compara la fachada de la empresa con el llamado telón de acero, expresión evocadora de las imágenes de deterioro y abandono que presentaban muchas empresas de los países del este europeo.

      La estética externa totalmente deficiente que presenta Sniace es un dato que aporta confusionismo sobre el futuro de la empresa ya que una sociedad que cotiza en bolsa, que ha recibido un espaldarazo histórico de las instituciones no puede, por más tiempo, ofrecer la imagen y sensación de ruina que ofrece a cualquier persona que observe con un poco de detenimiento sus instalaciones. ¿Cómo es posible que una empresa que en ocasiones anuncia importantes beneficios, no invierta medio millón de euros en mejorar sus exteriores?. ¿Por qué tanta dejacción que de forma tan negativa llama la atención a los ciudadanos?.

      Esta reivindicación pública de una mejor estética para Sniace la planteo, además, desde un aspecto esencial y humano: los trabajadores. Ocurre que algunos voceros gubernamentales hablan y no acaban de conservar los puestos de trabajo que no están en discusión. Pero ¿se preocupan de las condiciones en las que trabajan?. Esas condiciones para sonrojo de muchos no son menos duras que las de los años cincuenta ante el abandono de la estructura exterior e interior de la vieja fábrica. Sin cristales, con corrientes de aire en los distintos departamentos, muchos trabajadores están amenazados de pulmonías y otros efectos perniciosos para la salud, que nos sorprende incluso su cita. Aunque pudiera existir la sensación de que los trabajadores de Sniace son unos beneficiados por ayudas financieras e institucionales a la viabilidad de la empresa, las condiciones en las que realizan sus trabajos merecerían un informe serio del departamento de Seguridad e Higiene en el Trabajo que nos consta mira a otra parte. Y esto, señor Mezquita, es otra grave anomalía que no debemos permitirle y, si en el futuro se lo permite porque los responsables se lo consienten, al menos quede constancia de esta denuncia pública. La negativa estética afecta, por tanto, a los trabajadores y, por ello, no se trata solo de que la fábrica esté presentable, sino que tenga condiciones serias y dignas para el desarrollo del trabajo que realizan personas también comprometidas con el proyecto empresarial.

     Desde estas reflexiones, podemos afirmar que los defensores oficiales de los intereses de  Sniace no necesitarían decir más veces que tal actitud o declaración es una amenaza para el presente y futuro de la empresa si, sobre todo, las autoridades cumplen sus compromisos y obligaciones, que pasan por soterrar las líneas de alta tensión, presenten con transparencia el nuevo proyecto de cogeneración y que se eliminen los vertidos de la empresa a la ría. Sólo así se evitarán fricciones que, sin duda, irán en aumento si se ignoran las justas demandas de los cántabros de Ganzo-Duález y de Suances y la comarca de Torrelavega. El Gobierno de Cantabria, a través de la Consejería de Medio Ambiente y la dirección de la empresa, tienen la responsabilidad de encauzar por el sentido común las corrientes discrepantes existentes que, sin embargo, por el momento solo encuentran la pobre respuesta de la descalificación.

      Mañana, por tanto, es un deber cívico acudir a la manifestación de Suánces en la que se puede decir un categórico y rotundo a las justas demandas de la población suancina y un si, también, a Sniace porque ambas aspiraciones son compatibles si se toman las medidas tantas veces prometidas. Los convocantes también quieren expresar su apoyo al alcalde Coterillo que en cada ocasión que se mueve con acciones singulares y responsables, es aplastado mediáticamente, solo por su carácter independiente, a quién intencionadamente se le presenta como polemista, objetivo interesado del que se quiere rodear a otras personas que no aceptamos el pensamiento único o, porque sencillamente no entramos fácilmente en la disciplina partidista cuando choca frontalmente con la inteligencia, el sentido común y la sensatez, sencillamente porque no seríamos nosotros y porque aceptarlo por obediencia debida significaría  una indignidad o una despersonalización. 

     Concluyendo, existen dos proyecciones sobre un problema que  necesariamente son compatibles. Los ciudadanos de Suances no puede renunciar a su derecho de que la ría de Suances esté limpia y ecológicamente presentable, que termine con el deterioro de muchos años y décadas de vertidos incontrolados y, no exclusivamente, por parte de Sniace. Se trata, además, de una demanda lógica que, sin embargo, llama la atención que se tenga que plantear en pleno siglo XXI cuando desde hace ya muchos años la concienciación medioambiental es uno de los bienes principales de la actual sociedad, sin ignorar que la recuperación ambiental de la ría de San Martín es también un anhelo compartido por miles de torrelaveguenses que tienen su playa natural en Suances. Por otro lado, Sniace necesita a través de su principal directivo mantener y no quebrar el contexto de apoyo social que encuentra entre los ciudadanos para que definitivamente se instale en una viabilidad futura, que refuerce, si es posible, el contexto industrial de la comarca. Para ello, reiteramos, es importante actuar con la ética del respeto a los discrepantes porque se sienten afectados y la estética de dar otra imagen a la empresa que favorezca el status de sus trabajadores, que hoy no tienen como se merecen. En definitiva, es urgente desde hace tiempo que intervengan las Administraciones competentes y los responsables de la empresa, solucionándose un problema que no es razonable, ni tampoco serio que se mantenga por más tiempo, además de que, por justicia y solidaridad, las instituciones cántabras paguen la deuda histórica ambiental pendiente con Suances y Torrelavega - lo mismo que se ha hecho con la bahía de Santander -, ya que la incidencia negativa es no pequeña. ¿A que se espera?.

ALERTA 16/02/2002