Derechos de Suances e intereses de Torrelavega
Hay que compatibilizar la histórica aspiración de la villa suancina ( y de muchos torrelaveguenses) por unas aguas limpias para revitalizar su dimensión veraniega, con las lógicas necesidades de impulso industrial de la capital del Besaya, sobre todo cuando la apuesta por Sniace - en solitario de Caja Cantabria - ha sido importante y está dando resultados. Si ha habido fondos para sanear la bahía de Santander, no menos urgente para la comarca es el de la Ría de San Martín.
Asistimos estos días a una polémica entre el Ayuntamiento de Suances representado por su alcalde, don José Ignacio Coterillo, y el Gobierno de Cantabria, en la persona de su consejero de Medio Ambiente, don José Luis Gil. Una confrontación que no es nueva ya que cada víspera de verano el alcalde de Suances tiene unas obligaciones con su vecindario y la mejora del medio ambiente en una villa veraniega de primer orden y, si entendemos la figura del alcalde como primer defensor de los intereses municipales, su postura debe ser respetada y no descalificada de forma radical. No representa una novedad lo afirmado por el alcalde Coterillo hace unos días; lo viene reiterando hace años y estas tesis, entre otros signos de independencia política, le llevaron a su salida del primer partido en el que militó; es decir, a nadie debe sorprender que si la capitalidad de su municipio tiene un problema grave e histórico de medio ambiente, lo plantee abiertamente. Además, es irreprochable que un alcalde requiera soluciones para los intereses de su municipio, incluso es respetable que lo haga de manera brusca y dura, porque no son nuevas sus peticiones y las administraciones competentes deben proyectar más sensibilidad que la que demuestran en situaciones graves, como la que comentamos.
Viviendo en Torrelavega y teniendo un compromiso permanente con la recuperación de Sniace, es lógico que no comparta algunas de las declaraciones del alcalde Coterillo; mejor precisaría que estoy más de acuerdo con su llamamiento y reclamación de una solución que en su anuncio de que presentar una denuncia ecológica allá donde corresponda, que no es una vía inédita ya que vecinos de Suances tienen presentados escritos ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria y, que remitidas al juzgado competente, están a la espera de iniciarse las diligencias oportunas. Pero también hay que entender la otra perspectiva: si formara parte de la comunidad de Suances y asumiera que un buen año económico para su sector servicios depende de la actividad que se mueva en los dos meses de verano, las declaraciones del alcalde las vería justas y lógicas, especialmente porque las reitera cada año como un aldabonazo a las administraciones y , sin embargo, su reivindicación no es atendida.
José Ignacio Coterillo es un alcalde que ha tenido comportamientos razonables y realistas en el gobierno de Suances y su carácter independiente, por encima de disciplina de partidos, se debe, sobre todo, a su independencia económica. Es un empresario de éxito y se dedica a la política y a la gestión de los intereses de su municipio porque vive y siente la política y el servicio a su pueblo. No ha sido más polemista que otros; sin embargo, le han proyectado como polémico, objetivo interesado que rodea a otras personas que no aceptamos el pensamiento único o, porque sencillamente acatar la disciplina partidista cuando choca frontalmente con la inteligencia, el sentido común y la sensatez nos parece una indignidad o una despersonalización. Coterillo ha sufrido estas consecuencias y, sin embargo, los ataques externos le han reforzado ante su pueblo, hasta el punto de que su persona es la primera referencia en votos en el municipio por encima de los partidos políticos.
Ahora viene esta nueva polémica con el titular de Medio Ambiente que no es nueva. Desde los círculos del poder se han movilizado determinadas opiniones para hacer frente a las declaraciones de Coterillo, a quién sin duda los ataques le vienen bien como alcalde ya que cuanto mayor es la crítica desde fuera, más se fomenta una indentidad entre él y sus ciudadanos. El mejor ejemplo de la fuerza interior de las declaraciones de Coterillo se sostiene en que los dirigentes locales de los partidos adversarios no le replican; están condenados a permanecer en silencio porque como representantes del pueblo de Suances no se entendería por la ciudadanía su apoyo a la otra parte encabezada voluntariamente por el consejero, en una guerra que, mediáticamente, se plantea erróneamente como si fuera la batalla de Suances y su alcalde contra la supervivencia de Sniace. Y no es así; Suances está defendiendo su derecho a un medio ambiente sin los graves déficits que amenazan su gran patrimonio natural y que perturba su futuro y estoy seguro que sus ciudadanos sienten y sentirín siempre una solidaridad con los trabajadores de Sniace.
No es razonable , además, que se presente al alcalde Coterillo como un enemigo de Sniace. El alcalde de Suances representa a su municipio en la Asamblea General de Caja Cantabria como consejero general, siendo miembro de su Comisión de Control. Si tenemos en cuenta que Caja Cantabria ha proyectado la única apuesta por Sniace a través de un consenso institucional, proyectar la imagen de Coterillo como enemigo de Sniace es ignorar conscientemente este dato, importante y decisivo. Representa, además, una injusticia que quiero puntualizar y reparar. Defender a ultranza los intereses de Suances como alcalde y apoyar ese consenso en favor de Sniace, como empresa viable y necesaria para Torrelavega, son posturas razonables y positivas. Afirmar otra cosa, manipulando los hechos y las situaciones, es una injusticia que precisa de serias matizaciones.
Todos hemos apostado por Sniace y en esta reflexión no tengo inconveniente en valorar el trabajo del consejero de Medio Ambiente. En 1996 presenté en el Parlamento de Cantabria una interpelación seguida de una moción en cuya sesión él representó al Gobierno. Creo que fue un debate de altura, quizás por un sentimiento común en defensa de Torrelavega y, también, por nuestras propias vivencias en lo que durante medio siglo viene significando Sniace en la vida económica y social de la comarca. Recuerdo que el contexto en el que se debatió aquella propuesta fue de apatía e indiferencia, como si Sniace hubiera entrado en un coma irreversible y su futuro no interesara a nadie. Puse el guión al acuerdo que aprobó por unanimidad el Parlamento y el titular de Medio Ambiente - que no la Consejería de Industria - , como parte ejecutiva, ejecutó y desarrolló los contenidos de la moción aprobada. Más tarde llegó la implicación decisiva de Caja Cantabria con un consenso entre sus Órganos de Gobierno, en una operación que ha demostrado cuál es la única entidad financiera de la comunidad que tiene identidad y vocación territorial, mientras Banesto, el gran beneficiado en otros tiempos por su importante control en Sniace, huyó de toda responsabilidad y compromiso. Caja Cantabria y los miembros de sus Órganos de Gobierno - entre los que también se encuentra el señor Coterillo - hemos asumido una importante carga por la decisión y el alcance de las medidas tomadas, empeñados en sacar adelante la histórica empresa torrelaveguense, mientras se ha anunciado recientemente por el alcalde de Torrelavega una importante operación de recalificación de terrenos de la empresa, decisión que sobre todo beneficia y enriquece a Banesto, que merecerá posteriores comentarios.
Concluyendo, existen dos proyecciones sobre un problema que no necesariamente son incompatibles. El alcalde de Suances no puede renunciar a que la ría de Suances este limpia y ecológicamente presentable, que termine con el deterioro de muchas años y décadas y, no exclusivamente, por parte de Sniace. Se trata, además, de una demanda lógica que, incluso, puede llamar la atención que se tenga que plantear en pleno siglo XXI cuando desde hace ya muchos años la concienciación medioambiental es uno de los bienes principales de la actual sociedad, sin ignorar que la recuperación ambiental de la ría de San Martín es también un anhelo compartido por miles de torrelaveguenses que tienen su playa natural en Suances. Por otro lado, Sniace necesita un contexto de normalidad para que definitivamente se instale en una viabilidad futura, que refuerce, si es posible, el contexto industrial de la comarca. Y en este contexto, lo que es urgente desde hace tiempo es que intervengan las Administraciones competentes y los responsables de la empresa, solucionándose un problema que no es razonable, ni tampoco serio que se mantenga por más tiempo, además de que, por justicia y solidaridad, las instituciones cántabras paguen la deuda histórica ambiental pendiente con Suances y Torrelavega - lo mismo que se ha hecho con la bahía de Santander -, ya que la incidencia negativa es no pequeña para su tradicional playa de La Concha. ¿A que se espera?.
(ALERTA 19/5/2001)