Mereció la pena ¡por Torrelavega!.
La ciudad sigue siendo de primera en un deporte con un gran apoyo mediático, además de representar este patrimonio deportivo un gran beneficio para su notoriedad y propaganda. Lo más importante y decisivo es que la afición se ha entregado a un valor deportivo que la comunidad torrelaveguense se ha ganado a pulso.
La noche de alegría que vivimos el pasado martes más de cinco mil personas en el Vicente Trueba, es de las que dejan huella. Yo diría que fue más emocionante que aquella de hace cuatro años del ascenso a la ACB, porque en esta ocasión hubo mucho que pelear y el rival no entregó su derrota hasta el último segundo. No fue la victoria para asegurar la categoría, sino la victoria de un nuevo ascenso ya que el equipo de los Lobos para propios y extraños, para entendidos y no entendidos, estaba desahuciado desde el mismo comienzo de la temporada, cuando decidió competir a tan solo unos días del inicio de la temporada, a raíz de los problemas y adversidades en la busca de las necesarias ayudas institucionales. Recuerdo aquél artículo que publiqué con el título "Torrelavega ¡que huérfana te dejan!", relatando que la ciudad se había quedado sin su primera autoridad cuando estaba en juego - y en grave riesgo - que Torrelavega mantuviera su protagonismo como ciudad de primera, al menos en este deporte del baloncesto, que tras el fútbol es el que más apoyo mediático concita.
En las últimas horas Torrelavega ha vivido un optimismo que sólo se respira cuando llegan estas victorias, que desgraciadamente no ocurren todas las temporadas. Ese optimismo es bueno para una ciudad que no acaba de salir de su largo bache y por eso fue realmente positivo que a pesar del costo económico que significó el ascenso a la ACB se concretara un razonable consenso para asumir aquél riesgo y dar expectativas positivas a los horizontes de la ciudad, sean deportivos o de otro tipo. El estímulo de los éxitos deportivos para las ciudades genera una gran autoestima y, en este sentido, sólo hay que apelar a ejemplos como los de La Coruña con su éxito en la liga de fútbol o, del Alavés de Vitoria, por la ya épica gesta de llegar a la final de una competición europea; solo asequible a los fuertes y poderosos del fútbol.
El saldo de TORRELAVEGA en la gran liga del baloncesto español es positivo en todos los órdenes. La ciudad "suena" y cuenta su nombre a nivel nacional con conexiones directas con el Vicente Trueba en los grandes programas deportivos de la radio española; también se asoma la ciudad a espacios de televisión de alto nivel y calidad como el de Canal Plus o, en los medios de prensa escrita. Si se hiciera un estudio real por experto en análisis de impactos, el nivel de notoriedad y propaganda nos situaría en que una ciudad que aporta cuarenta millones en la temporada que ha finalizado - cantidad, por cierto, de la que no se ha desembolsado al día de hoy una peseta, hecho que exige explicaciones - el beneficio neto, sin embargo, está por encima de los doscientos cincuenta millones. Eso dice un estudio del que guardo copia y que me ha animado siempre a reclamar los esfuerzos institucionales que se precisaran en favor de que Torrelavega brille ¡como ciudad de primera! en aquella faceta que pudiera estar a nuestro alcance y que tenemos en nuestras manos, como patrimonio que tiene cuatro años de valor añadido, que se llama baloncesto y ACB.
También es importante para la identidad de una comunidad como la nuestra, tan necesaria para fomentar un espíritu cántabro positivo que cohesione a nuestro pueblo. El grito de identidad con Torrelavega coreado por los miles de asistentes o, los símbolos de Cantabria con los que acuden enfervorizados muchos jóvenes enganchados con el baloncesto, merece también un respaldo institucional. Alienta, sin duda, que las instituciones aprueben ayudas suficientes y abonadas a su tiempo. Hasta ahora, todas las subvenciones oficiales se pagan tarde y eso desequilibra aún más a los clubes. No deja de ser significativo que mientras la Consejería de Cultura y Deportes haya abonado su subvención hace unas semanas - el retraso es evidente- , el Ayuntamiento de Torrrelavega - terminada la temporada - aún no ha pagado una sola peseta, lo que no deja de ser una agresión absurda a un club que lleva los colores de la ciudad por toda España.
Culminada con éxito esta temporada, quisiera dedicar un reconocimiento especial al entrenador del club, Dani García. Asumió la dirección de los Lobos sin apenas jugadores, sin tener opción de organizar la pre-temporada y, además, deshauciado por todos. Se apuntaba en los medios nacionales del baloncesto que los descendidos a final de temporada serían los Lobos y otro. El equipo de Torrelavega estaba en todas las quinielas. Sin embargo, García asumió el riesgo - quizás por su pasión por el baloncesto y como prueba de su vinculación con el equipo de su pueblo - y comenzó la temporada sorprendiendo a todos y logrando un respeto en el baloncesto español del que nos alegramos. Dani García viene de buena madera. La familia García que desde la nada construyó una empresa de transportes fuerte y competitiva, nos abre a una evocación entrañable de Ángel, su padre, y de Luis, su tío, a quienes recordamos por la huella que dejaron entre nosotros. Su desaparición representó un duro golpe, de ahí que sienta esta victoria de Dani García como un éxito de su padre y su tío, buenos ejemplos en el trabajo, constancia y el amor a Torrelavega, virtudes que recoge el joven técnico de los Lobos.
Felicidades, por tanto, a Dani García, su equipo técnico, jugadores, consejo de administración y cuantos han hecho posible esta inmensa alegría para el deporte de Cantabria y de Torrelavega. Afortunadamente la ciudad mantiene - a pesar de quienes la gobiernan, que no han podido disimular que tenían otras preferencias deportivas - un patrimonio que es de toda una afición que ha sabido cerrar filas en los momentos duros y difíciles de esta temporada, con su magnífica explosión de la noche del martes que vibró como se merecen esas buenas aficiones que no traicionan sus compromisos supremos. Sólo así Torrelavega sigue siendo cuna y eje del baloncesto de Cantabria. Sin duda, mereció la pena ¡por Torrelavega!.
ALERTA 17-05-2001