| Torrelavega
pierde una Escuela Universitaria
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De las dos con que contaba la ciudad para el futuro ¡campus! universitario, se mantiene la de Minas y desaparece la de Graduados Sociales. He escrito y mantengo que mientras otros alcaldes lucharon con otros torrelaveguenses para ganar este patrimonio educativo, el actual regidor lo ha dilapidado en una clara traición a intereses históricos de la ciudad. |
Cumplí mi compromiso con el alcalde de Torrelavega - en su condición de Presidente del Patronato de la Escuela de Graduados Sociales - de promover ante la dirección de este periódico la publicación de una carta de dos alumnos, ya veteranos en estos estudios, en la que mostraban su descontento- coincidente, por cierto, con el del señor alcalde - en relación a mi articulo del 14 de septiembre titulado Grave expolio de intereses de Torrelavega, en vísperas de la desaparición oficial de la Escuela Universitaria de Graduados Sociales consumada el pasado 30 de septiembre. Critico como soy con el pensamiento único, hay que dar ejemplo aceptando la discrepancia y, por tanto, señor alcalde, prometí -y cumplido está- que abogaría para que saliera cuanto antes el escrito de puntualizaciones, lo que me permite, una vez más, salir en defensa de intereses de Torrelavega y reiterar con nuevos argumentos mis criterios pasados que han molestado, parece que profundamente, a quienes tienen la obligación de ser tolerantes y soportar la critica respetuosa, fundamentada y basada en hechos reales como me gusta ejercer. En consecuencia, teniendo en cuenta que el escrito referido no entra en el debate de fondo, reafirmaré los criterios que expuse en mi articulo ya referido y publicado en estas mismas paginas. 1.- Hasta el 30 de junio pasado, final del curso 2000-01, Torrelavega contaba con dos Escuelas Universitarias: la de Minas y la de Graduados Sociales, ésta ultima heredera de los estudios sociales Hermilio Alcalde del Río, impulsados en los finales de los años sesenta y fundada hace algo mas de diez años mediante Real Decreto del Gobierno de la Nación. Los estudios sociales irrumpieron en Torrelavega siendo alcalde don Jesús Collado Soto, antes, incluso, que la puesta en marcha de la propia Universidad de Cantabria; por su parte, la creación de la Escuela coincidió con el mandato del alcalde don José Gutiérrez Portilla, impulsándose los estudios de graduados sociales en la etapa de la alcaldesa Gómez Morante.2.- El 30 de septiembre de 2001, inicio del curso 2001-02, ha desaparecido oficialmente la Escuela Universitaria de Graduados Sociales, cuyos estudios tienen continuidad en la diplomatura de Relaciones Laborales que ha conseguido ¡nada menos! que la categoría de ¡sección! de la Facultad de Derecho, triste acontecimiento sucedido en el mandato del actual alcalde señor López Marcano. En resumen, de las dos Escuelas Universitarias con que contaba Torrelavega, ahora solo sobrevive la de Minas y ello cuando tanto se habla del futuro ¡campus! universitario en la ciudad torrelaveguense.3.- Conviene reseñar que en este tiempo los estudios de graduados sociales en Torrelavega alcanzaron un alto nivel y éxito, no sólo superando su inicial dependencia de la Universidad de Oviedo, sino con su categoría de Escuela Universitaria que logró, además, que estos estudios - también impartidos en Santander-ciudad - se integraran en la Escuela con sede en Torrelavega. Mas de treinta años, en consecuencia, de sacrificios, ilusiones, trabajos y empeños de muchas personas que se entregaron a esta noble tarea desde un inequívoco amor a Torrelavega. Me gustaría que el señor alcalde-presidente del Patronato o, los dos veteranos alumnos, apuntaran si en lo afirmado hasta ahora existe falsedad alguna.
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En cuanto a lo que ha sucedido recientemente -desalojo de la sede de la Escuela y despido de los empleados- plantee en el foro adecuado mis discrepancias: primero, el rechazo al despido de los empleados propuesto por el alcalde-presidente y apoyado por la Consejería de Educación y los representantes de la Universidad de Cantabria; decisión, por cierto, respaldada sin un mínimo gesto de solidaridad por los dos veteranos alumnos que asisten a las reuniones del Patronato y para los que este personal técnico y administrativo han trabajado - con profesionalidad, sin duda - durante muchos cursos; segundo, mi oposición a que en la educación y en la relación Escuela de Graduados Sociales y Universidad de Cantabria se hable de deudas económicas -la propia institución universitaria tiene un déficit importante que soportamos todos los cántabros de nuestros impuestos- cuando estos estudios han aportado prestigio y una larga experiencia educativa, pues ya he señalado anteriormente que el seminario de estudios sociales del que surgió años después la Escuela Universitaria, se fundó con anterioridad a la creación de la propia Universidad de Cantabria. Esto fue así, tal y como se narra, lo que refleja la traición que han sufrido legítimos intereses de Torrelavega que habían forjado el patrimonio de esta Escuela Universitaria que ahora desaparece, dejando a Torrelavega con tan solo uno de los dos centros universitarios con que contaba. No se si por alusiones a mi artículo pasado, el señor alcalde ironizó sin fortuna en la reunión aludiendo a la sección portuguesa! de la Facultad de Derecho. Triste que se hagan bromas sobre un patrimonio dilapidado en cuyo fomento muchos torrelaveguenses y alcaldes sin sueldo y sin dietas colaboraron generosamente a su progresivo engrandecimiento. Quisiera, por último, hacer dos apuntes a los dos veteranos estudiantes que puntualizaron mi anterior artículo sin entrar en lo formal y serio de este asunto, que es lo expuesto hasta ahora. Me acusan de dejación como representante de Caja Cantabria en el Patronato. A tal gratuita afirmación les puedo decir que he asistido a todas las reuniones a las que se me ha convocado y que antes de representar a la Entidad en el Patronato se reclamó con frecuencia mi ayuda - y eso lo conocen personas relevantes que se entregaron al fomento de estos estudios - logrando que al menos en dos ejercicios se duplicara la ayuda anual, cuando es obvio que no es competencia de Caja Cantabria (si del resto de las instituciones) subvencionar estudios universitarios, aunque se hiciera, con seguridad, por ese protagonismo relevante de que Torrelavega contara con esta Escuela Universitaria. Por tanto, Caja Cantabria ha demostrado con creces su apoyo a ésta como a otras muchas causas torrelaveguenses y cántabras. La segunda, se refiere a que los dos replicantes vienen a decirnos que están muy contentos porque la Facultad de Derecho aporta una espléndida biblioteca. Me alegro enormemente ya que una de las decisiones que se aprobaron en mi etapa de consejero en el primer Gobierno de Cantabria se refirió a esta Facultad que se arrancó del Gobierno central -con plante incluido al ministro que se oponía- aportando en 1982 veinte millones de pesetas para varios fines, entre otros, el de dotarla de una excelente biblioteca. El acuerdo del Gobierno de Cantabria con este compromiso lleva curiosamente mi firma y se puede encontrar en un articulo sobre la creación de la Facultad de Derecho publicado en la revista Cantabria Autónoma. En consecuencia, estas son mis reflexiones y las verdades que defiendo, que son fáciles de comprender y entender, para desgracia de intereses de Torrelavega. Una verdad absoluta que dice que en el mandato del ilustrísimo señor alcalde don Francisco J. López Marcano finalizó el curso 2000-01 con dos Escuelas Universitarias y se inició el actual con tan sólo una. En el viejo recinto de la Escuela de Sierrapando, propiedad de los Sagrados Corazones, ya solo quedan recuerdos de unos tiempos mejores en los que Torrelavega marcó una pauta y un sólido prestigio en los estudios sociales. Algo importante que habíamos heredado se ha perdido, aunque nuestro alcalde -el más caro y pluriempleado de la historia local- lance su particular viva lo portugués.
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