Las Cajas ante el tercer milenio (y 3)

PRESENTE Y FUTURO DE LAS CAJAS DE AHORROS

"La alternativa a las fusiones entre cajas pasa por la cooperación y las alianzas, tal y como han emprendido varias cajas de tamaño medio para afrontar retos en común. Desde el mantenimiento de la independencia de cada entidad, un grupo de cajas pueden asociarse en un gran número de servicios, consiguiendo no solo un abaratamiento de los costes...

No debemos obsesionarnos con la dimensión pues cuanto mayor sea la globalización de la economía y de los intermediarios financieros, mayor sentido tendrán unas instituciones que como las cajas están cercanas a los usuarios y apegadas a su territorio".

Las Cajas españolas han demostrado en los últimos veinte años una gran capacidad, culminada con importantes éxitos, para competir en el mercado financiero. El profesor Enrique Fuentes Quintana recuerda que en su etapa de vicepresidente económico en el Gobierno de Adolfo Suárez (1977), se autorizó a las cajas a operar prácticamente como los bancos, decisión que encontró esta respuesta de algunos miembros del Consejo de Ministros: "bien, estamos de acuerdo con tu propuesta, pero vas a dar libertad a un conjunto de inválidos". Esta era una opinión bastante generalizada en el sector financiero al entender que las cajas no serían capaces de ajustarse a normas de eficiencia y competitividad. Más o menos - recuerda el profesor - a las cajas se las utilizaba para recoger los ahorros pero se las tutelaba a la hora de decidir donde se invertían. El tiempo ha demostrado todo lo contrario: las cajas han sabido crecer, competir y dar buenos resultados en estos veinte años, cumpliendo desde una perspectiva moderna sus raíces fundacionales a través de una potente obra social y cultural.

Puede afirmase que en estas dos últimas décadas - desde el Decreto Fuentes Quintana que marcó todo un hito en la historia de estas entidades -, las cajas de ahorros españolas se han acomodado sin grandes problemas a los cambios profundos de la mormativa estatal y en esta etapa han mejorado en eficiencia, resultados y gestión social, generando beneficios a la sociedad española sin coste alguno para los contribuyentes, beneficiarios directos de una inversión que en 1998 ascendió en objetivos culturales y otras manifestaciones sociales a los 120.000 millones de pesetas. De forma más gráfica puede afirmarse que en este tiempo, en el que se han producido grandes convulsiones bancarias, las cajas españolas no han costado una sola peseta al ciudadano, mientras que las crisis de algunos bancos han supuesto más de un billón de pesetas a costa de los contribuyentes españoles. Billón de pesetas - curiosa coincidencia - que las cajas han devuelto a la sociedad española a través de su obra social.

Las cajas españolas desde su actual naturaleza jurídica siempre se han caracterizado por una gran capacidad de adaptación a las circustancias socio-económicas cambiantes y, por ello, ante el tercer milenio tienen no solo la voluntad de adaptarse a los cambios sino de anticiparse a los mismos. Pero entre las interrogantes de futuro, que es cierto que existen al depender su naturaleza jurídica de los gobiernos de turno o de pactos entre los principales partidos, por encima de todo las cajas deben evitar la apertura de un debate que tienda a modificar su naturaleza jurídica que pueda poner en peligro su existencia - como ya ocurrió en otros países que posteriormente lamentaron los efectos negativos de la experiencia - ya que una gran mayoría de españoles (el 70 por ciento según una reciente encuesta) están de acuerdo en que continúen su gestión financiera y social como hasta ahora. Salvada esta interrogante, existen una serie de retos que resumidamente son los siguientes:

1.- Seguir avanzando en la mecanización de sus procesos hacia el uso intensivo de la tecnología de la información, que es su reto estratégico de los próximos tiempos ya que sobrevirán o no según consigan dominar las nuevas tecnologías con costes asequibles. Actualmente el 77 por ciento de las entidades tienen una página Web en Internet y el 59 por ciento ofrecerá transacciones en los próximos años.

2.- Deben enfrentarse a un aumento de la competencia en un mercado más amplio y unificado dando respuestas inteligentes a tres problemas: a) La necesaria especialización; b) Los problemas de dimensión y formas de superarlos y, c) La competencia de tipos de interés versus cercanías de los servicios, al contar con una red de sucursales amplia y, por tanto, costosa.

3.- Deben mantener su liderazgo financiero combinando dos factores que han sido claves en las dos últimas décadas: buena gestión financiera y social. Las cajas sobrevirán con éxito en el sistema financiero conjugando las sensibilidades sociales - ninguna otra entidad puede arrebatar a una caja su liderazgo social - con una buena gestión a través de personal competente.

4.- Las cajas deben seguir siendo cajas desde la lealtad a sus raíces fundacionales, con la incorporación de cuantos cambios sean precisos pero sin que éstos las desnaturalicen. Las cajas no deben dejarse arrastrar por el mimetismo de otras entidades.

5.- La alternativa a las fusiones entre cajas pasa por la cooperación y las alianzas, tal y como han emprendido varias cajas de tamaño medio para afrontar retos en común. Desde el mantenimiento de la independencia de cada entidad, un grupo de cajas pueden asociarse en un gran número de servicios, consiguiendo no solo un abaratamiento de los costes por medio de las economías de escala sino que también se propician economías de alcance, accediendo a operaciones e inversiones que por su dimensión individual, carencia de medios o experiencia, no serían fácilmente realizables con las garantías exigibles.

6.- Las cajas seguirán siendo unas entidades solventes y rentables si son capaces de sujetarse a dos objetivos esenciales: 1). Contención de los gastos de explotación con el fin de mantener unos niveles de rentabilidad adecuados en un entorno de márgenes cada día más ajustados y de mayor competencia; y, 2). Calidad y profesionalidad en la gestión que basada en la prudencia y la independencia, garantice tanto solvencia como rentabilidad.

7.- Las cajas deben volcarse en trasmitir a los ciudadanos/impositores su obra social y cultural más que los propios resultados. Una mayor dinamización y presencia del mecenazgo cultural y social en la opinión pública contribuirá a fortalecer la imagen de eficacia social de las cajas. Esta es una tesis que comparto y cuya brillante exposición he escuchado del presidente de CECA, Manuel Pizarro. La obra social de las cajas es como su ADN y, por tanto, el principal factor de identidad.

8.- Reiteramos, por último, que las cajas tienen ante sí el gran reto del negocio tecnológico. Las cajas que sean capaces de anticiparse y tener soluciones antes que los tiempos las demanden, lograrán una ventaja competitiva que marcará su futuro positivo para los próximos años.

Resumiendo, las cajas se enfrentan al tercer milenio con la necesidad imperiosa de acertar en el papel que las corresponda en función de su tamaño, situación y especialización. Las soluciones que puedan plantearse no deben ser cerradas pues han demostrado que con libertad no solo han logrado adaptarse sino ganar la parte más importante del mercado financiero. No debemos obsesionarnos con la dimensión pues cuanto mayor sea la globalización de la economía y de los intermediarios financieros, mayor sentido tendrán unas instituciones que como las cajas están cercanas a los usuarios y apegadas a su territorio. O, lo que es lo mismo, las instituciones financieras llamadas Cajas de Ahorros seguirán teniendo un papel muy relevante en el conjunto del sistema financiero español.