Se cumplen hoy 125 años de la muerte de Julián Ceballos Campuzano

Gran torrelaveguense del siglo XIX, aportó sus influencias y relaciones para favorecer el progreso de la villa. Fue alcalde en 1861 y uno de los protectores de El Impulsor Municipal en su cuarta época (1875). El estado de su tumba, propiedad del Ayuntamiento, demuestra la dejación municipal hacia los grandes protagonistas de la historia local.

Hoy, 7 de febrero de 2001, se cumplen ciento veinticinco años del fallecimiento de uno de los torrelaveguenses que con más pasión defendió la causa localista: don Julián Ceballos Campuzano, que había nacido en Torrelavega el 17 de febrero de 1816 y fallecía en su villa natal en vísperas de cumplir los sesenta años. La portada de El Impulsor Municipal, publicación de la que fue protector, apareció enlutada, anunciando con todo sentimiento el óbito de este gran torrelaveguense, dimensión de una trayectoria personal y pública que corrobora el hecho de que una Corporación municipal, pasado el tiempo, diera su nombre a una de las más importantes arterias de la Torrelavega de ayer y de hoy.

Siendo muy joven, Julián Ceballos Campuzano ingresó en la carrera militar y fue condecorado con la Cruz de San Fernando por su participación y el valor demostrado en varias acciones de guerra. A su regreso a Torrelavega, asumió diversos cargos, entre otros, el de alcalde de la villa y diputado provincial, pero su constante actitud de apoyar cualquier causa localista, viniere de donde viniere, estaba por encima de su vinculación al poder municipal o provincial y al margen de ideologías.

El nombre de Julián Ceballos Campuzano fue uno de los que apareció en la portada del primer número de El Impulsor Municipal en su cuarta época - que se editó el 19 de diciembre de 1875 - y lo hace en calidad de protector de esta cabecera de prensa que había fracasado en tres ocasiones anteriores. Con Julián Ceballos figuraron otros destacados torrelaveguenses del momento, concretamente, don Remigio G. Campuzano, don José María Quijano, don Nicolás González Camino, don Francisco A. Rodriguez, don Manuel G. González, don Gregorio del Campo, don Justo Alonso Astulez, don Ramón Diaz, don Tomás Fernández Hontoria, don Juan del Hoyo y don Juan Revilla Oyuela. Fueron éstos los protectores que avalaron con su aliento personal y apoyo económico el proyecto que iniciaba el boticario don Juan Francisco López Sánchez, posterior propietario y director de la histórica cabecera de prensa torrelaveguense hasta su muerte en 1909.

De estos protectores de El Impulsor, el primero en fallecer fue don Julián Ceballos Campuzano, que apenas pudo contemplar cuatro o cinco números de esta cuarta - y definitiva- época de esta publicación que alcanzó, a partir de 1909 y hasta su desaparición en 1937, el título honorífico de decano de la prensa de Cantabria . En su honor y recuerdo ya hemos indicado que El Impulsor Municipal apareció con su portada orlada de luto no tanto por la pérdida de uno de sus protectores sino por los destacados méritos y virtudes cívicas del fallecido. En lo militar, fue teniente coronel habiendo obtenido la Orden de Isabel La Católica y la Cruz Laureada de San Fernando, además del título de Benemérito de la Patria. Primer Comandante de la Milicia Nacional del Batallón de Torrelavega, Julián Ceballos ocupó cargos públicos a nivel provincial y en 1861 asumió por primera vez la alcaldía de Torrelavega.

Una de las plumas del periodismo local, la del médico don José María Ortiz Obregón, natural de Cartes y con consulta de hidroterapia en Torrelavega, que asumió, a la muerte del boticario (1909) la dirección de El Impulsor, escribió en su número del 6 de febrero de 1910:

"..Torrelavega tuvo muchísimo que agradecer a su administración y desprendimiento, puesto que desde esta época puede decirse que arranca su desarrollo y engrandecimiento y a sus relaciones e influencias legítimas se debe indudablemente que esta villa se encuentra cruzada en todas las direcciones por fáciles y cómodas comunicaciones...Ya lo hemos dicho: don Julián Ceballos era para todos; nada para sí propio" .

Julián Ceballos fue, además, consejero del ferrocarril de Isabel II, de Alar a Santander, alentando todas las mejoras de esta importante infraestructura ferroviaria (1857) que enlazaba a nuestra ciudad con la capital de España. De personalidad sencilla y carácter muy modesto, don Julián Ceballos Campuzano usó su posición y relaciones en favor de su querida villa, pero también - como relató el escritor Ortiz Obregón - de sus deudos y amigos y de todos cuantos a él acudían.

Su tumba aún se conserva en el cementerio de La Llama, sufragada por el Ayuntamiento. Su situación, sin embargo, demuestra la dejación que existe en nuestra ciudad con las cosas de la historia y los grandes personajes que tanto aportaron a Torrelavega. Hace un año, con motivo de un homenaje de los vecinos de Torres, periodistas y impresores ante la tumba del boticario López Sánchez - separadas no más de quince metros -, se denunció esta nula sensibilidad hacia uno de los pocos recuerdos que queda de este egregio torrelaveguense que según sus coterráneos se entregó con pasión, vigor y amor a todo lo que significara el progreso de la villa. Gratitud, pues, hacia tan noble antepasado por sus servicios a Torrelavega, en este siglo y cuarto de su sentida muerte, que quiero evocar en mi nombre y el de don Cándido Román, descubridor de su tumba para los torrelaveguenses que saben amar su historia.

(ALERTA 07.02.2001)