Emilio Herrero, corresponsal en Madrid,
adelantó la caída de Primo de Rivera.

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El periodista campurriano Emilio Herrero Mazorra (1882-1968), fue corresponsal de El Cantábrico en Madrid desde 1920 hasta los meses finales del periódico en 1936. Amigo personal de la familia Rivero Corral, propietaria del periódico a la muerte de Estrañi, Herrero destacó también al asumir en 1931 el cargo de Jefe del Gabinete de Prensa del Presidente de la República Niceto Alcalá Zamora.. Aunque destacó por muchas peripecias periodísticas, algunas de las cuales ya han sido relatadas en otros artículos de CUADERNOS DE CAMPOO, Víctor de la Serna evocó en un artículo su intuición periodística y buenas fuentes con motivo de que Herrero diera a conocer para todo el mundo, este lacónico despacho telegráfico: "Berenguer jura a las nueve". Narra Víctor de la Serna, que también fue colaborador de El Cantábrico, que todos pensaron que el crédito periodístico de Herrero se vendría abajo al desmentirse la noticia. Sin embargo, Berenguer juró a las nueve, como sucesor de Primo de Rivera. Entre otras primicias, destaca la de la muerte de Joselito en la plaza de toros de Talavera de la Reina.

También Emilio Herrero dio la primicia a El Cantábrico sobre la inminente proclamación de la República, noticia que llegó a la capital cántabra en torno a las 3 de la tarde del 14 de abril y que fue anunciada en las pizarras de la redacción para conocimiento de la ciudadanía.

Con inquietudes políticas, unos meses antes de la Dictadura de Primo de Rivera fue elegido diputado provincial por Madrid, cargo que no llegó a desempeñar al disolverse las instituciones públicas por orden del Directorio militar. En 1924 la Dictadura ordenó su encarcelamiento con el único cargo de que con motivo de una visita de Primo de Rivera a Marruecos que cubrió Herrero para la United Press, incluyó noticias cuya transmisión estaba prohibida por las autoridades militares. Años después, la Diputación provincial de Santander le nombró representante de la provincia ante el Gobierno central.

Fue corresponsal político en Madrid de El Cantábrico y de otros periódicos de ámbito regional. Como periodista vivió una serie de peripecias como la de introducirse como polizón a bordo del Plus Ultra en la etapa de pruebas, mar Menor-Palos de Noguer, donde se le obligó a abandonar el avión (1926); el desembarco de Alhucemas durante la Guerra de Marruecos, enviado desde los frentes de batalla crónicas que le aportaron fama como periodista de rigor. Igualmente durante la II Guerra Mundial mantuvo a salvo la oficina de United Press de la que era redactor en París al conseguir un salvoconducto de un oficial nazi que le permitió evitar los controles de los ocupantes.


Cuadernos de Campoo - diciembre de 2004


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