"Alvaro de Toledo", un seudónimo de juventud
de Ramón Sánchez Díaz.

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El escritor campurriano y colaborador habitual de El Cantábrico en la etapa de la II República, Ramón Sánchez Díaz, publicó en el número 13.211 del periódico fundado por José Estrañi un artículo que dentro de su habitual sección Mundo de Recuerdos, evocaba los valores periodísticos del brillante periodista, que había fallecido en 1919, con motivo de la inauguración por el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, del monumento a Estrañi que se levantó por suscripción popular en el entonces Paseo Pablo Iglesias (hoy Reina Victoria), de la capital cántabra.

En dicho artículo, Sánchez Díaz recuerda el paso de Estrañi por La Voz Montañesa y confiesa que en aquella etapa empleó el seudónimo de "Alvaro de Toledo" para publicar sus primeros artículos en el diario republicano y federalista que dirigía Antonio María Coll y Puig. Por su interés, destacamos estas líneas que setenta y dos años después de ser escritas alcanzan todo su valor para entender la figura periodística de Estrañi y los inicios de Sánchez Díaz en el periodismo montañés y cántabro:

    “Más bien, por lo tanto, es nuestro artículo un tributo de gratitud y una evocación, un gozo de buena voluntad y recuerdos. Le debemos a Estrañi la primera buena acogida en las letras. A Estrañi le mandamos el periodiquín que hicimos a mano en Reinosa y Estrañi nos dedicó unos versos, por ello, en La Voz Montañesa, cuyo periódico a pesar de ser de Coll y Puig y de representar una política era, sencillamente, un éxito personal del genial pacotillero.

    El acogió nuestros primeros artículos, ingenuos y fantásticos, hechos a lo largo de nuestro primer viaje de viajan te por Andalucía, firmados con el seudónimo de Alvaro de Toledo, para que no creyera en Reinosa quien nos pagaban por ir a vender, que escribíamos tonterías literarias en lugar de conseguir negocios.

    Le guardamos desde antaño, vivo y muerto, la más profunda simpatía el respeto más delicado. En vida, durante años y años, le quisimos como uno de los mejores amigos y le respetamos como a uno de los hombres más buenos. Después de muerto, le guardamos en el mundo íntimo, puro y revivido de nuestros amados recuerdos”.


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